miércoles, 4 de febrero de 2015

Eva Diego Tomás. Convivencia

                                           
  Un fama colgó un anuncio para buscar compañero de piso. Nadie quería vivir con él porque era un fama un poco raro.
  Cierto día apareció un cronopio solicitando el puesto, cosa que al fama le extrañó en gordo, éste parecía responsable.
  Cuando el cronopio se instaló en la vivienda, formaron una gran fiesta a la que invitaron a sus amigos famas, cronopios y esperanzas. Comieron y bailaron tregua, cátala y espera hasta no poder más.
  Las esperanzas enfadadas por las danzas se marcharon, por todos es sabido que a ellas no le gusta que bailen tregua y cátala.
  La convivencia entre los dos cada día era más dura. El fama, ordenado, pulcro y meticuloso, no soportaba el desastre que causaba el cronopio con sus despreocupaciones, así que lo puso a limpiar el hogar. Cuando se despistaba, su compañero se dedicaba a hacer dibujos en las paredes con el limpia muebles, escrituras en los cristales, a saltar y cantar en las camas….
  Enfadado, decidió echar al cronopio de la casa, pero él no se disgustó, pensó que así se ahorraría el dinero del alquiler y se fue al monte a una casa abandonada en buen estado donde pudo recibir a sus amigos cronopios y hacer cuantos dibujos le apetecían.
  Entre tanto, el fama echaba de menos la bondad y la locura de su compañero.


                                                   Eva Diego Tomás

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