domingo, 8 de febrero de 2015

Emilia Sierra

Un cronopio, siempre estaba alegre.
Siempre alegre compartía sus cosas aunque  se quedaba sin ellas.
Llamaba a las puertas pidiendo para los que no tienen nada.
Nunca abrieron la puerta.
El cronopio no desesperó: confiaba, respondía  con sonrisas ayudando lo que podía
a los que tenía cercanos con amistad escuchando sus puntos de vista.

FAMAS atesoran y alardean de lo que tienen, sin pensar que gran parte lo tienen
Del esfuerzo y trabajo a bajo precio pagado al cronopio casi siempre….
Presume y repite lo mismo siempre que está con cronopio,
Tengo terrenos, tengo pisos, etc etc
Tú no tienes, yo soy más,
Más que, más persona.


Emilia Sierra

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