viernes, 30 de enero de 2015


... DE TEATRO

          El grupo de famas ha decidido organizar una obra de teatro en el barrio con motivo de las fiestas del verano. Todo ha de estar pensado de tal manera que nada pueda fallar, todo debe estar perfectamente programado, bien calculado, milimétrico; un estupendo escenario, buenos equipos de sonido, y textos correctos y claros que faciliten a los participantes una perfecta oratoria para una interesante obra catalogada de drama. Las normas del proyecto son estrictas y no se permitirá veleidad alguna, ni salidas de tono a nadie, fuera de lo definitivamente acordado. Sin embargo, comenzada la función dos actores cronopios, los más atrevidos y rompedores, aparecen con peineta, mantilla y bata de cola, y ante el estupor general de propios y extraños, comienzan a cantar zapateando ardorosamente sobre las tablas: "ay, tani, que tani, que tani, que mi tani; ay tani, que tani, que tani, que nitá; ay, tani, tani, morena gitana más buena no habío ni habrá. Una y una dos; dos y una tres; no sale la cuenta porque falta un churumbel"  Inesperadamente, y contra todo pronóstico, aquello contagia a la mayoría de asistentes que aplauden a rabiar a los dos cronopios. Mientras, los famas, sorprendidos y con la cara a cuadros, dudan entre colgarse de la primera viga que encuentren, o sumarse a la fiesta por una vez en su vida, mandando a hacer puñetas el rigor y la rancia seriedad de que siempre hacen gala; y, si no todos, algunos, así lo hacen, y rompen a aplaudir al cuadro flamenco echándoles humo las palmas con alegres y esténtoreos jaleos de "ole y ole, tu mare", acabando la sesuda velada teatral en un fiestorro de aquí te espero...y difícil de imaginar. Mientras todo esto ocurre, en un balcón cercano, a salvo de indiscretas miradas,
las esperanzas, pasotas y distantes, picotean sabrosísimos tacos de jamón.

(Luis)

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