viernes, 16 de enero de 2015

Cronopio asustadizo



El cronopio sale de madrugada, a la hora incierta en la que los famas planean cómo mantener el orden al día siguiente. Los famas saben que los relojes tienes que dar las horas, que los tranvías llevan a la gente a sus trabajos. Eso, a veces les quita el sueño.
Por eso, si oyen al cronopio desde sus ventanas mientras baila tregua o baila cátala, no pueden dormir.
El cronopio mira la luna y baila, mira el tranvía y baila y mira el reloj y baila. Bebe de los anhelos de los esperanzas, come de la desazón de los famas. Pero hoy está asustadizo. Su color es cada vez más pálido.
Cuando amanece el día, una vez bailado y bebido y comido, sube por las montañas, llega a la más alta, y con los primeros destellos de sol se sienta al calor de sus rayos, cierra los ojos y se vuelve a cada rato más verde y brillante.

Mercedes

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